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ARMANDO PANIAGUA

La Biblia del fútbol quetzalteco
Jugó en una época donde se actuaba por amor al deporte, pero a pesar de todo había disciplina y respeto al público y al rival

Jorge Mario GARCIA
e-mail: jomaga22@yahoo.com

Si alguien está ligado al nacimiento del Xelajú y al surgimiento de una estrella en el firmamento futbolístico, como lo fue el gran Mario Camposeco, definitivamente tiene que ser Armando Paniagua.
Un lateral derecho que jugó en el inicio del Xelajú y compartió momentos inolvidables al lado de Mario Camposeco. Armando Paniagua tiene ahora 71 años, y se dedica a la atención de su negocio de estructuras metálicas ubicado en la zona tres de Quetzaltenango.
Se inició en 1945 militando en la segunda división quetzalteca para el Virginia, donde también jugó Mario, era un defensor veloz y recio con la pelota.
Con el Virginia jugó la final de la segunda división ante Rosario FC, al final fueron los rosarinos quienes ganaron el título y el ascenso.
En 1947 surgió Xelajú y jugó junto a Mario Camposeco durante cuatro años. Debido al trágico percance de Mario jugó otros cuatro años en el Xelajú donde ganaron seis títulos departamentales de la primera división.
Posteriormente jugó con la Zona Militar de Quetzaltenango, donde ganó el primer campeonato nacional intermilitar. Actuó en una época en la que Xelajú era aclamado en cualquier parte de Centro América y México.

Nos bajaron del tren
Aunque Mario Camposeco sólo jugaba en Quetzaltenango con Xelajú, la fama del joven futbolista ya traspasaba las fronteras. En 1950, el equipo quetzalteco fue invitado para realizar una gira por México, sostuvimos tres encuentros ante equipos de Veracruz, ganamos dos y empatamos uno.
Jugamos bajo un intenso calor y lo hicimos a estadios llenos, definitivamente Mario era un imán de taquilla.
Regresamos a Quetzaltenango en tren, pero cuando la locomotora se detuvo en la estación de un pueblo mexicano, una multitud se metió al transporte y empezó a bajar nuestro equipaje, me asusté mucho pues pensé que nos querían linchar.
Pero realmente la gente quería que Xelajú jugará ante un equipo de ese pueblo, pero sobre todo querían saber quién era el tal Mario, al final ganamos y pudimos regresar a Xela.

La muerte de Mario
Las lágrimas no pueden faltar, cuando se trata de tocar un triste recuerdo dentro de la vida futbolística. El 17 de junio de 1951, Xelajú jugó contra Comunicaciones en el estadio escolar y con tres golazos de Mario el equipo salió ganando.
El recientemente desaparecido Ismael Hurtado, celebró ese día su cumpleaños con algunos jugadores del equipo, pero no invitó a Mario.
Por la tarde, Mario fue al Bar Tecún para compartir algunos momentos con amigos y tomarse algunas cervezas, el empresario quetzalteco Guillermo Lavagnino estaba entusiasmado con la victoria del equipo quetzalteco e invitó a Mario a sobrevolar la ciudad en una avioneta.
A las 4:30 la avioneta sufrió desperfectos mecánicos y cayó entre los barrios San Bartolomé y la Transfiguración. Los dos tripulantes murieron y la ciudad se visitó de luto, los almacenes de la ciudad cerraron sus puertas y colocaron una laza negra, todo Quetzaltenango lloró a Mario, dijo Paniagua al referirse al momento más trágico que le toco vivir.

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Armando Paniagua
Armando Paniagua: "En nuestras giras al interior debíamos jugar dos encuentros al día para complacer a la afición del equipo".